Creo qué nunca había sufrido tanto antes de un Maratón. Un mes antes de la carrera, mientras entrenaba en la madrugada, caí en una zanja en Chapultepec y me torcí el tobillo. La buena noticia fue que gracias a la terapia pude participar y terminar el Maratón, la mala fue que como perdí dos o tres entrenamientos largos (25 - 30 km) me faltó fuerza y de los 42 caminé 8 km, lo cual afectó mi tiempo considerablemente.
Lo más importante fue que a pesar de todo logré terminarlo. El año que entra me prepararé mejor para correr mi 7ª y último
Maratón de la Ciudad de México.
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