“¿Qué está escuchando?” Preguntaba Lyon a LSD justo antes de entrar al salón de Manato.
“Schubert” le respondía mientras un dejo de decepción asomaba por sus ojos…
“Ya valió madres” decía a su ves Lyon “Y yo que no hice la tarea… pero tu si la hiciste, ¿Verdad, preciosa?”
“Es obvio que si la hice. ¿Crees que me arriesgaría a dejar de cumplirle al Sr. M.? Pero olvídate que te la pase, sabes que odio que te dirijas hacia mi con tanta desfachatez… ‘preciosa’… nadie me dice así, es la decimotercera vez que te lo digo ¡A nadie se lo aguanto!”
“A Manato se lo aguantaste” reclamaba Lyon “¿Crees que no escuché cuando terminaste la programación primera que nadie? Ni siquiera a Delta se dirige con tanta deferencia como contigo”
“Bueno, al Sr. M. se lo aguanto por que… ¡Por que es el maestro! Y no me hables de Delta… la muy zorra me bajó tres puntos solo por que según ella copié en el examen de “tiempos perfectos”… y… y… ¡Y no sigas preguntando ya nada si no quieres que te voltee esa carita de balón desinflado que te cargas de una sola bofetada!”
“¡Eso dolió!” apelaba Lyon, realmente ofendido “Un nuevo apodo para la colección… ‘Cara de Balón Desinflado’, ‘Rendijas’, ‘Scanner’, vaya que debería mejor cambiar ‘Lyon’ por alguno de ellos…”
“Lo siento, Kazuo… realmente no quería decirlo, es que… bueno, esta no ha sido mi semana…” se excusaba LSD mientras tomaba la mano de Lyon y entrelazaba sus dedos con los suyos “En serio que no ha sido mi semana… tu sabes… tareas, El Proyecto, Omega que no deja de pedirme a cada rato el maldito balance… dime, ¿¡Para qué carajos nos sirve aprender contabilidad!? En fin, en serio, perdóname, es más, ten…” le decía mientras extendía su USB MemoryFlash Kingston de 2 Gb “Aquí está la tarea; solo cámbiale algunos procesos para que no se vea que la copiaste, ¿Va?, oye, -agregaba mientras le daba un sonoro beso en la mejilla- ¿Amigos?”
“No hay pedo… así se dice, ¿verdad?”
“¡Qué hermoso cuadro!” decía a su vez Manato quien desde el marco de la puerta había presenciado la escena completa y se dirigía a los dos estudiantes que, mas que sorprendidos, se dirigían miradas culpables. “Me da gusto que al menos hayan aprendido lo importante que es la amistad y el perdón… en serio… me siento satisfecho -miradas relajadas tanto de LSD como de Lyon- “Pero por si no lo han notado son las 15:05, mi clase comenzó hace 300 segundos, así que comprenderán que por el día de hoy no tendré el gusto de gozar de su compañía dentro del salón. LSD, solo por el hecho de que has hecho la tarea, a diferencia de muchos de tus compañeros, tu trabajo lo acepto con calificación máxima de 6. Lyon, solo en nombre de los excelentes avances que has tenido en el último mes, tienes 55 minutos para que tu tarea me la encuentre en mi cuenta, con calificación máxima de 5. ¿Están ambos de acuerdo?”
“Si Manato” le respondía Lyon mientras le dedicaba una reverencia y, acto seguido, salía corriendo hacia su dormitorio donde seguramente se dispondría a realizar un trabajo que de haberse dedicado no le hubiera llevado más de media hora en hacerlo… “Vaya –se reprimía Lyon mientras avanzaba por los pasillos- me estoy haciendo todo un irresponsable… una vergüenza para mi familia… un perezoso comedor de tacos y hamburguesas… ¡Un occidental!”
“Gracias Manato –le decía LSD- le prometo que no se volverá a repetir” decía mientras se daba media vuelta. Al llegar a la puerta del salón de Delta se percató que Manato se daba media vuelta para introducirse de nuevo al salón. En ese momento LSD veía a la profesora de inglés impartiendo clase… cuando de repente de su boca salía un gritó “Sr. M.”… Manato se dio media vuelta sorprendido por el atrevimiento de LSD a dirigírsele, no solo después de haber sido reprendida, sino con un alias que ya le había mencionado que no le parecía el adecuado (aunque extrañamente lo aceptaba.. tal ves era la dulzura con lo que lo decía). Ella se acercó corriendo flanqueando los 5 metros que la separaban de su mentor de unos cuantos pasos amplios, se paró de puntas y besó la mejilla del profesor, dejando sus labios tal ves un poco tiempo mas que el acostumbrado. Se retiró dejando a un profesor totalmente contrariado…
… la vida era buena.
Para cuando finalizaba la clase, Lyon se acercaba a Manato cautelosamente.
“Profesor, mis deberes” (mientras tendía su flash memory a su mentor)
“Espero que no los hayas copiado de LSD, Lyon, sabes perfectamente que me daría cuenta inmediatamente… y no creo poder soportar uno mas de tus descuidos. Además, creo recordar que especifiqué que la tarea me la ibas a entregar por vía Correo Electrónico”
“Sensei, prometo que esta falta y el atrevimiento no se volverán a repetir, pero sucede que el profesor FoxTrot me encontró camino a mi cuarto, y… después de reprenderme me pidió que le avisara que quiere verlo en su oficina al terminar su clase ”
“Esta bien Lyon. Muchas Gracias”
Manato se acercaba a la oficina del director general, socio fundador y mayor accionista de IMAP, por no mencionar que el más carismático y querido por el instituto. FoxTrot tenía su delegación instalada en el segundo piso del edificio; gozaba tanto con vista hacia el exterior del edificio como una espléndida vista hacia el interior del mismo. No se sabía mucho sobre el interior de aquel cuarto debido principalmente a que FoxTrot rara vez dejaba que cualquier persona entrar a él, inclusive para recibir a los escasos padres de familia que acudían al instituto, ya sea llamados por algún profesor, o comprometidos ellos con la educación de sus vástagos, él contaba con una sala especial dentro de la biblioteca.
Cabe mencionar que la misma “Sala de Castigos” (como solían llamarla los alumnos) podía ser considerada hasta un lugar bastante agradable para estar, de no ser por los temas que ahí se trataban. Estaba compuesta por cuatro páneles del acostumbrado cristal templado, aunque estos tenían la peculiaridad de poseer esmerilados en su superficie los códigos fuente de los principales sistemas operativos; a esta sala se podía tener acceso por medio de una puerta hecha del mismo cristal, sin pasador o perilla alguna, demostrando de esta manera que cualquier persona, sea alumno, profesor, intendente o cualquier persona podía tener acceso a ella sin siquiera llamar a la puerta. En el interior se encontraban dos sofás bastante amplios como para albergar a 4 personas cómodamente sentadas en cada uno, además de un sillón para dos personas, un sillón de una sola plaza y, notablemente, un puff de piso hecho de piel en donde Manato solía sentarse cuando se daba alguna junta de profesores en dicha sala.
La Delegación de FoxTrot era realmente un misterio, solo se sabía que tenía una sola puerta, un sillón extremadamente cómodo y una recepcionista que, aunque bastante amable… rayando casi dentro de lo cursi, era bastante firme.
“Caminemos” le decía FoxTrot a Manato mientras se le abrazaba cuando caminaban por el pasillo, algo que podía verse bastante curioso debido a la diferencia de estatura. “Sabes Fox… siempre he tenido una duda, y sabes perfectamente que nunca cuestiono tus decisiones, si este instituto ha llegado a ser lo que es, es realmente por que te tenemos a ti al mando, pero, ¿Por qué casi nunca dejas entrar a nadie a tu oficina? Vamos, inclusive cuando tienes que tratar algo serio con algún alumno, lo haces de esta manera, caminando por los pasillos del instituto, o cuando tienes que verte con algún familiar de ellos prefieres hacerlo en la “Sala de Castigos”.
Después de meditarlo por algunos minutos, FoxTrot por fin se dirigía a Manato
“Me parece justa tu pregunta, es por eso que voy a responderla, aunque he de decirte que me confunde el hecho de que no hayas ya supuesto la respuesta. Dime, ¿qué pasaría si me vieran entrando a mi delegación con los padres de Monk33?, Pensarían que tengo algo muy grave que tratar con ellos, algo que de lo que no podría saberse, si no ¿para qué encerrarse en un cuarto sin comunicación alguna al exterior?, eso solo daría lugar a sospechas, chismes y malos entendidos. ¿Hasta ahí estamos de acuerdo?”
Manato asentía mientras FoxTrot tomaba el trabajo impreso que una de las alumnas le ofrecía mientras ellos llegaban casi a el patio interior del plantel.
“Buen trabajo Yeka, espero que comprendas el por que te obligué que me escribieras todo el código de tu programa a mano y en papel”
“Si FoxTrot, lo entiendo, con su permiso profesor; buenos días Manato”.
Una ves que la alumna se hubo retirado, FoxTrot continuaba con su monólogo
“Pobre chica, la atrapé pirateándole a Zero su código fuente, de castigo tuvo que reescribirla en papel… 87 páginas escritas a mano, yo creo que aprenderá su lección… en fin, como te iba diciendo; ahora imagínate que llamo a, no se, LSD, a mi oficina, ¿Te das cuenta de la imagen que podría yo dar? ‘El profesor FoxTrot llamó a la alumna mas atractiva del plantel a su oficina…’ Como que no se vería muy profesional que digamos, ¿cierto? Espero con esto haber despejado tus dudas” se dirigía a Manato mientras le guiñaba un ojo. “Bien, las razones por las que te he hecho llamar son las siguientes: Tengo un interés especial por Zero. He estado atestiguando su avance por el último año y medio y a mi parecer ya esta listo para que continúe su preparación conmigo, a menos que tu tengas alguna objeción”
“Ninguna –respondía Manato a su vez- de hecho desde hacía ya tiempo que quería comentarlo contigo, Zero puede ser un adolescente un poco rebelde, tal ves llegue a sacarte canas verdes, ¡Pero es una esponja! Absorbe la información que le llega a una velocidad increíble. Me parece buena tu decisión, déjame ser yo quién le comunique la buena nueva”
“Esta bien Manato, la segunda razón es por que tenemos un trabajo que hacer, no apagues tu celular por ningún motivo durante los próximos tres días, yo me pondré en contacto contigo” Manato volvía a asentir “Y la tercera razón es, tienes una visita en la Sala de Castigos. Se trata de Vendetta. Creo que tienen mucho que platicar ustedes dos. Me dijo que llegaría a las 5 de la tarde, esto es, dentro de 6 minutos…”
“Vaya, tenía cerca de un año que no sabía nada de ella, muchas gracias FoxTrot, yo avisaré a Zero de tu decisión. Esperaré tu llamada”
Y como ya era acostumbrado, los dos viejos amigos se despedían con un abrazo con el cual refrendaban la amistad que por años venían cuidando por encima de todo.
Manato entraba a la biblioteca entre las miradas curiosas de algunos alumnos y comentarios de la naturaleza de “¿ya viste quien esta ahí?” “Es Vendetta…” “Una de las egresadas más reconocidas del plantel”… Fue cuando Manato cruzaba el umbral de la puerta de doble bisagra de la sala cuando aquella chica se ponía de pie.
“Vendetta, qué gusto el verte… bienvenida a casa”
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martes, febrero 13, 2007
martes, enero 30, 2007
TRIC -1. Capítulo Segundo
Almeira Gutierrez Miranda
Presente!
Arenita
Presente!
Carmona del Valle Franciso
Presente!
Co-Ntak
Presente!
Monk33
Presente!
Kiriyama Kazuo
Here!
“¿Perdón?”
Lo-siento-profes… ehh.. Manato… Presente!
Manato comenzaba de esta manera lo que era el primer día de clases dentro de IMAP, pasando lista a todos los que estaban inscritos en su cátedra… tanto a alumnos de nuevo ingreso como a alumnos que asistían a dicha clase por el gusto de ayudar al profesor en su tarea de creación de nuevos talentos, además que de esa manera podían estar en contacto más directo con su profesor y este a su vez les ponía tareas cada ves mas pesadas…
Y así continuaba mientras Manato pasando lista, 25 alumnos en total, incluyendo a los de nuevo ingreso como a los ya experimentados.
Panda
Presente!
Santiesteban Delacroix Lucía
Presente!
Rivera Pereira Constanza Anahí Elsa
Presente!
Robledo Zárate Esteban
Presente!
Vidyapeetham Sai Shanti
Presente!
Vidyapeetham Sai Kendra
Presente!
Zero
Presente!
“Bien, muy bien…” decía Manato en un tono casi inaudible, logrando con esto captar la atención de sus alumnos, “Sean ustedes bienvenidos a IMAP, y sobre todo a su primera clase de inducción, las reglas dentro de este salón son muy claras, ya conocen mi política acerca de los alimentos dentro del salón, así como de higiene personal. Aquellos que no las conozcan sugiero que revisen su correo electrónico justo después de que termine su día de labores”
“Hay un punto que quiero dejar en claro muchachos, el respeto que deberá de reinar dentro de este salón de clases y del instituto en general” continuaba Manato, “muchos de ustedes al salir de este colegio se lograrán colar en compañías desarrolladoras de alto nivel, tal ves otros tantos se dediquen a pirateo y tráfico de información, muchos otros tal ves terminen desestabilizando gobiernos contrarios… e incluso tal ves en el ámbito profesional tengan que enfrentarse entre ustedes mismos, tal ves lleguen a ser enemigos… en fin, el punto es que mientras estén en este salón de clases, bajo mi tutela y enseñanza, deberá reinar una actitud de compañerismo entre ustedes, si no, al menos de tolerancia para los demás, NO CONLLEVARÉ ningún acto de burla hacia sus colegas por sus diferencias en el ritmo de aprendizaje, así que espero no escuchar expresiones de la naturaleza de “¡Pero qué pendejo eres..!” o “¡No seas estúpido..!” Señores, aquí venimos todos a aprender los unos de los otros; así que quedan todos advertidos, que a la primera burla que escuche de su parte para con sus compañeros quedarán inmediatamente expulsados de este colegio. Esta regla NO está sujeta a ningún tipo de negociación ni… ¡SANTIESTEBAN! DEJA DE ESTAR MURMURANDO…”
En ese momento la chica con dicho apellido se volvió, mientras sus verdes ojos se hacían con la clásica mirada culpable de quien ha hecho algo indebido… su rojo y quebrado cabello brillaba de una manera sobrenatural aun encendido por la escasa iluminación indirecta. Se volvió hacia el profesor mientras soltaba una expresión infantil “Lo siento prof… es que…”
“Santiesteban, acabas de perder un punto en ‘Desempeño Actitudinal’ ” decía Manato mientras tecleaba cierta información en su terminal, al mismo tiempo que en la ventana de cristal líquido aparecía en gran tamaño una ficha técnica titulada ‘Lucía Santiesteban’, en la cual podía verse todo su historial académico, en el recuadro donde se leía “Desempeño Actitudinal” el número 10 que contenía inmediatamente cambió a 9, acto seguido la ficha desapareció y el ventanal se aclaró de nuevo dando paso a la ya familiar vista hacia los volcanes…
“¡Eso no fue justo!” replicaba Lucía cuando acababa de ver lo que había provocado “No sabíamos que estaban prohibidos los murmullos dentro del salón…” a lo que inmediatamente Manato se ponía de pie y se dirigía a la niña “Cuando alguien habla, cállate y escucha. Son reglas de urbanidad y civismo básicas, niña, mientras el profesor habla, tu debes permanecer en silencio... tal ves de esta manera aprendas algo… ¡Y esto va para todos! Mientras cualquiera de los profesores este haciendo uso de la palabra, ustedes se limitarán a levantar la mano para poder pedirla, si esta no es concedida, no se molesten en insistir. ¿Queda esto entendido, Santiesteban?”
“Si… Sr. M.”
Todos, incluido Zero voltearon a ver a Lucía por el atrevimiento que se había ella tomado a cambiar el alias que por tantos años había acompañado a Manato… pero extrañamente él no se inmutó, sino por el contrario solo se refirió a decir “me gusta como suena, pero recuerda que soy Manato, no Sr. M., queda entendido?”
“Si… Manato”
El profesor se volvía hacia su escritorio cuando notó que el alumno asiático se quedaba viendo hacia la pantalla mural… “Y por cierto, ni siquiera se tomen la molestia de pensarlo, no hay forma de hackear mi sistema de calificaciones, solamente ha habido una persona capaz de hacerlo: el mismo FoxTrot; para lo cual tuvo que hacer uso de todas las computadoras del plantel, y cuando digo todas… SON TODAS, incluyendo las de Recepción, Dirección Técnica, Dirección Académica, los Smartphones de 27 alumnos y hasta de la Cliè de Delta, todo esto para lanzar un ataque masivo a mi servidor… obviamente he logrado solucionar ese problema. Así que, continuemos pues.” se refería de nuevo Manato a sus alumnos “Como ustedes habrán notado mientras pasaba lista, en este grupo de inducción, hay compañeros a los cuales me he referido por sus pseudónimos…” En ese preciso momento, un chico, de aproximadamente 17 años, alto, delgado, cabello en puntas, vistiendo una playera negra, pantalón baggy y botas negras… toda la imagen que se puede esperar del clásico y estereotipado hacker, se ponía de pie y decía en voz alta “Yo soy Zero, y leo el correo de todos as we speak!”, en ese preciso momento en las pantallas de todas las computadoras dentro del salón, incluyendo las de Manato, aparecía el mensaje “Estoy leyendo tu correo as we speak”, Manato se volvía hacia su servidor, ya teniendo control del teclado comenzó a teclear una serie bastante complicada de instrucciones, dejando atónitos a sus alumnos por la velocidad de reacción y sobre todo, por la calma con la que actuaba, al termino de lo que serían 25 segundos Manato lograba deshacerse del mensaje en su servidor, y de esta manera retomaba la plática “en fin, como les iba yo diciendo, en éste ambiente es peligroso que ustedes den a saber sus datos personales, así que desde este momento olvídense del nombre que papá y mamá les dio cuando los registraron, así que, como sus compañeros, van a tener que elegir el pseudónimo por el cual serán conocidos a partir de ahora, tienen el resto de la clase para hacerlo, así que piensen muy bien el nombre que elegirán y con el cual se les referirá no solo dentro de este salón, sino dentro del mismo plantel y que incluso será el que aparezca dentro de sus reportes de eficiencia, no se preocupen, no aparecerá dentro de sus papeles oficiales. Tienen todo lo que resta de la hora, y les recomiendo que piensen en ello mientras se deshacen del gusano que Zero acaba de dejar en sus computadoras, si tienen dudas de cómo hacerlo pueden consultar a sus compañeros más avanzados y… Zero… tienes un punto menos por hablar sin autorización (en ese momento se habría la misma animación en el muro, pero ahora con la ficha técnica donde en lugar del nombre se leía solamente “Zero”, y de la cual se descontaba una unidad de la misma categoría de la cual se había descontado a Lucía), aunque también te has ganado una ‘mención’ por el excelente gusano que has desarrollado (misma animación, pero ahora poniendo un pequeño punto azul de lado izquierdo donde estaba la fotografía del mismo Zero) y, muchachos” dijo, dirigiéndose a la clase una ves más “les sugiero que se deshagan del gusano de su compañero, ya que efectivamente él esta leyendo su correo”.
“Así es, valió la pena el punto menos, me estoy enterando de cada cosa…” comentaba Zero mientras guiñaba un ojo a la pelirroja Santiesteban.
Para final de la clase, y ya cuando todos habían logrado deshacerse del virus que Zero había propagado por la red del salón, Manato comenzaba a pasar lista con fin de recoger los alias con los cuales iban a ser registrados los alumnos. Lyón, Koni, Luza, uno a uno iban siendo registrados al mismo tiempo que estos iban sustituyendo a los nombres verdaderos de sus dueños dentro de sus tarjetas… Fue cuando llegó el momento en que la chica con el apellido Santiesteban se acercó al escritorio de Manato…
“Tienes decidido cual será tu alias, Santiesteban?”
“Así es, Sr. M…”
“Bien… bien… y dime, cual será entonces?”
“LSD”
… y en ese instante, el nombre de Lucía Santiesteban Delacroix era borrado y sustituido en la pantalla mural por el de LSD.
Presente!
Arenita
Presente!
Carmona del Valle Franciso
Presente!
Co-Ntak
Presente!
Monk33
Presente!
Kiriyama Kazuo
Here!
“¿Perdón?”
Lo-siento-profes… ehh.. Manato… Presente!
Manato comenzaba de esta manera lo que era el primer día de clases dentro de IMAP, pasando lista a todos los que estaban inscritos en su cátedra… tanto a alumnos de nuevo ingreso como a alumnos que asistían a dicha clase por el gusto de ayudar al profesor en su tarea de creación de nuevos talentos, además que de esa manera podían estar en contacto más directo con su profesor y este a su vez les ponía tareas cada ves mas pesadas…
Y así continuaba mientras Manato pasando lista, 25 alumnos en total, incluyendo a los de nuevo ingreso como a los ya experimentados.
Panda
Presente!
Santiesteban Delacroix Lucía
Presente!
Rivera Pereira Constanza Anahí Elsa
Presente!
Robledo Zárate Esteban
Presente!
Vidyapeetham Sai Shanti
Presente!
Vidyapeetham Sai Kendra
Presente!
Zero
Presente!
“Bien, muy bien…” decía Manato en un tono casi inaudible, logrando con esto captar la atención de sus alumnos, “Sean ustedes bienvenidos a IMAP, y sobre todo a su primera clase de inducción, las reglas dentro de este salón son muy claras, ya conocen mi política acerca de los alimentos dentro del salón, así como de higiene personal. Aquellos que no las conozcan sugiero que revisen su correo electrónico justo después de que termine su día de labores”
“Hay un punto que quiero dejar en claro muchachos, el respeto que deberá de reinar dentro de este salón de clases y del instituto en general” continuaba Manato, “muchos de ustedes al salir de este colegio se lograrán colar en compañías desarrolladoras de alto nivel, tal ves otros tantos se dediquen a pirateo y tráfico de información, muchos otros tal ves terminen desestabilizando gobiernos contrarios… e incluso tal ves en el ámbito profesional tengan que enfrentarse entre ustedes mismos, tal ves lleguen a ser enemigos… en fin, el punto es que mientras estén en este salón de clases, bajo mi tutela y enseñanza, deberá reinar una actitud de compañerismo entre ustedes, si no, al menos de tolerancia para los demás, NO CONLLEVARÉ ningún acto de burla hacia sus colegas por sus diferencias en el ritmo de aprendizaje, así que espero no escuchar expresiones de la naturaleza de “¡Pero qué pendejo eres..!” o “¡No seas estúpido..!” Señores, aquí venimos todos a aprender los unos de los otros; así que quedan todos advertidos, que a la primera burla que escuche de su parte para con sus compañeros quedarán inmediatamente expulsados de este colegio. Esta regla NO está sujeta a ningún tipo de negociación ni… ¡SANTIESTEBAN! DEJA DE ESTAR MURMURANDO…”
En ese momento la chica con dicho apellido se volvió, mientras sus verdes ojos se hacían con la clásica mirada culpable de quien ha hecho algo indebido… su rojo y quebrado cabello brillaba de una manera sobrenatural aun encendido por la escasa iluminación indirecta. Se volvió hacia el profesor mientras soltaba una expresión infantil “Lo siento prof… es que…”
“Santiesteban, acabas de perder un punto en ‘Desempeño Actitudinal’ ” decía Manato mientras tecleaba cierta información en su terminal, al mismo tiempo que en la ventana de cristal líquido aparecía en gran tamaño una ficha técnica titulada ‘Lucía Santiesteban’, en la cual podía verse todo su historial académico, en el recuadro donde se leía “Desempeño Actitudinal” el número 10 que contenía inmediatamente cambió a 9, acto seguido la ficha desapareció y el ventanal se aclaró de nuevo dando paso a la ya familiar vista hacia los volcanes…
“¡Eso no fue justo!” replicaba Lucía cuando acababa de ver lo que había provocado “No sabíamos que estaban prohibidos los murmullos dentro del salón…” a lo que inmediatamente Manato se ponía de pie y se dirigía a la niña “Cuando alguien habla, cállate y escucha. Son reglas de urbanidad y civismo básicas, niña, mientras el profesor habla, tu debes permanecer en silencio... tal ves de esta manera aprendas algo… ¡Y esto va para todos! Mientras cualquiera de los profesores este haciendo uso de la palabra, ustedes se limitarán a levantar la mano para poder pedirla, si esta no es concedida, no se molesten en insistir. ¿Queda esto entendido, Santiesteban?”
“Si… Sr. M.”
Todos, incluido Zero voltearon a ver a Lucía por el atrevimiento que se había ella tomado a cambiar el alias que por tantos años había acompañado a Manato… pero extrañamente él no se inmutó, sino por el contrario solo se refirió a decir “me gusta como suena, pero recuerda que soy Manato, no Sr. M., queda entendido?”
“Si… Manato”
El profesor se volvía hacia su escritorio cuando notó que el alumno asiático se quedaba viendo hacia la pantalla mural… “Y por cierto, ni siquiera se tomen la molestia de pensarlo, no hay forma de hackear mi sistema de calificaciones, solamente ha habido una persona capaz de hacerlo: el mismo FoxTrot; para lo cual tuvo que hacer uso de todas las computadoras del plantel, y cuando digo todas… SON TODAS, incluyendo las de Recepción, Dirección Técnica, Dirección Académica, los Smartphones de 27 alumnos y hasta de la Cliè de Delta, todo esto para lanzar un ataque masivo a mi servidor… obviamente he logrado solucionar ese problema. Así que, continuemos pues.” se refería de nuevo Manato a sus alumnos “Como ustedes habrán notado mientras pasaba lista, en este grupo de inducción, hay compañeros a los cuales me he referido por sus pseudónimos…” En ese preciso momento, un chico, de aproximadamente 17 años, alto, delgado, cabello en puntas, vistiendo una playera negra, pantalón baggy y botas negras… toda la imagen que se puede esperar del clásico y estereotipado hacker, se ponía de pie y decía en voz alta “Yo soy Zero, y leo el correo de todos as we speak!”, en ese preciso momento en las pantallas de todas las computadoras dentro del salón, incluyendo las de Manato, aparecía el mensaje “Estoy leyendo tu correo as we speak”, Manato se volvía hacia su servidor, ya teniendo control del teclado comenzó a teclear una serie bastante complicada de instrucciones, dejando atónitos a sus alumnos por la velocidad de reacción y sobre todo, por la calma con la que actuaba, al termino de lo que serían 25 segundos Manato lograba deshacerse del mensaje en su servidor, y de esta manera retomaba la plática “en fin, como les iba yo diciendo, en éste ambiente es peligroso que ustedes den a saber sus datos personales, así que desde este momento olvídense del nombre que papá y mamá les dio cuando los registraron, así que, como sus compañeros, van a tener que elegir el pseudónimo por el cual serán conocidos a partir de ahora, tienen el resto de la clase para hacerlo, así que piensen muy bien el nombre que elegirán y con el cual se les referirá no solo dentro de este salón, sino dentro del mismo plantel y que incluso será el que aparezca dentro de sus reportes de eficiencia, no se preocupen, no aparecerá dentro de sus papeles oficiales. Tienen todo lo que resta de la hora, y les recomiendo que piensen en ello mientras se deshacen del gusano que Zero acaba de dejar en sus computadoras, si tienen dudas de cómo hacerlo pueden consultar a sus compañeros más avanzados y… Zero… tienes un punto menos por hablar sin autorización (en ese momento se habría la misma animación en el muro, pero ahora con la ficha técnica donde en lugar del nombre se leía solamente “Zero”, y de la cual se descontaba una unidad de la misma categoría de la cual se había descontado a Lucía), aunque también te has ganado una ‘mención’ por el excelente gusano que has desarrollado (misma animación, pero ahora poniendo un pequeño punto azul de lado izquierdo donde estaba la fotografía del mismo Zero) y, muchachos” dijo, dirigiéndose a la clase una ves más “les sugiero que se deshagan del gusano de su compañero, ya que efectivamente él esta leyendo su correo”.
“Así es, valió la pena el punto menos, me estoy enterando de cada cosa…” comentaba Zero mientras guiñaba un ojo a la pelirroja Santiesteban.
Para final de la clase, y ya cuando todos habían logrado deshacerse del virus que Zero había propagado por la red del salón, Manato comenzaba a pasar lista con fin de recoger los alias con los cuales iban a ser registrados los alumnos. Lyón, Koni, Luza, uno a uno iban siendo registrados al mismo tiempo que estos iban sustituyendo a los nombres verdaderos de sus dueños dentro de sus tarjetas… Fue cuando llegó el momento en que la chica con el apellido Santiesteban se acercó al escritorio de Manato…
“Tienes decidido cual será tu alias, Santiesteban?”
“Así es, Sr. M…”
“Bien… bien… y dime, cual será entonces?”
“LSD”
… y en ese instante, el nombre de Lucía Santiesteban Delacroix era borrado y sustituido en la pantalla mural por el de LSD.
miércoles, enero 24, 2007
TRIC -1 Capítuo Primero
“Oboe Concerto in C, K 314 – Wolfgang Amadeus Mozart – 8:03” era lo que se leía en el display de un viejo reproductor de música en formato MP3 que Manato tenía en su cabecera, conectado al sistema de sonido instalado en su dormitorio. Conservaba aquella antigualla de 512 Mb de capacidad por dos razones principales: el tener un despertador incorporado, y el hecho de ser el primer reproductor de éste tipo que él se regaló con el primer ingreso que obtuvo, de esto hace algunos años ya.
Manato se desperezó, apuró las cortinas y con un movimiento mas holgazán que hábil las abrió de par en par para dejar que los primeros rayos de sol atravesaran por el cristal templado de 10mm que había pedido específicamente para todas y cada uno de las ventanas con las que contaba el edificio de dos plantas… solo así era posible tener el lujo de ventanas en aquel lugar cuya temperatura en invierno podía caer a menos de 15 grados bajo cero, o castigarlas a mas de 40 grados en verano mientras que en el interior se gozaban de agradables 21º durante todo el año.
Este lugar era mejor conocido como el IMAP, Instituto México-Americano de Preparación. La escuela más importante e influyente en lo que se refería a la instrucción de nuevos talentos que servirían mas adelante al progreso de su propia patria…
“La computación es el futuro” era lo que siempre repetía Omega a sus colegas Alfa, Manato y FoxTrot, con quienes después de buscar por meses y meses un lugar donde poder enclavar una institución como ellos la habían estado planeando, se encontraron con una vieja Hacienda ubicada a unos perfectos 50 Km. de la ciudad. Se aplicaba el adjetivo “perfecto” ya que dicha institución contaba con todas las comodidades necesarias para que los padres pudieran abandonar (si así lo deseaban) durante semanas, meses o incluso años a sus hijos, con la esperanza de que las altas colegiaturas que ahí se pagaban fructificaran en algo mas que proveerles de un simple “informático” mas… de los cuales ya estaba plagado éste país. No, lo que se buscaba era que sus hijos fueran algo mas que meros oficinistas o capturistas de datos trabajando para alguna institución gubernamental, eso en el mejor de los casos, sino verdaderos genios en el uso de las computadoras, individuos capaces de no solo comprender el funcionamiento y alcance de una Computadora Personal, sino ir mas allá.
El lugar había fungido anteriormente como propiedad de uno de los narcotraficantes mas poderosos de todo Sudamérica. Se trataba de una Hacienda localizada en la salida de la Ciudad con rumbo hacia el oriente, la cual contaba con todos los servicios, tales como luz, telefonía, agua potable y drenaje (las fosas solo se utilizaban cuando se requería de ocultar algún cuerpo), además de conexión vía satelital a Internet. Disfrutaba también de una pista de aterrizaje de tierra, la cual obviamente había sido zanjeada por el ejército cuando la policía federal se hizo del lugar, Omega logró adquirir dicho lugar en un remate organizado por dicha institución. En cuanto llegaron, la imagen de los cuatro fue la de derribar aquel lugar y construir un edificio con grandes paredes, grandes ventanales, columnas, y el que en su momento llegaría a ser el famoso techo de cristal templado que cubría el comedor de la institución. Un premio mayor de la lotería, los ahorros de toda la vida y una cuantiosa herencia desaparecieron en un lapso de 9 meses para dar luz a el gran mounstro en que se había convertido el plantel. Habitaciones para los alumnos que decidieran quedarse en el internado, baño comunitario con agua caliente a cualquier hora, un comedor que daba albergue a excelentes chefs apenas egresados de sus facultades (“son aun explotables” decía Manato con cierta sorna), equipos de punta, un ambiente minimalista por mas elitista, no por la considerable suma de dinero que ahí se pagaba a manera de colegiatura, sino por la calidad de alumnos que fueron llegando al instituto con la promesa de una educación, por fin, a la altura de sus necesidades. La vida era buena…
Manato terminó de bañarse, peinarse y solo después de ataviarse con una camisa Claiborne (un regalo del mismo FoxTrot y la cual le cambió para siempre sus hábitos de vestir), pantalón oscuro y zapatos, además de su nuevo reproductor de MP3, se dirigía a enfrentar a los que consideraba más peligrosos que cualquier ejército entrenado en Afganistán o Israel, mas peligroso aun que cualquier grupo militar o paramilitar subversivo al gobierno de su país y mas mortal que una avanzada dirigida por Beatrix Kiddo : sus alumnos.
“Salón 101” era lo que se leía en la puerta que, como todo el salón, había sido diseñada a manera de tableros con huecos que aislaban todo el ruido exterior, esto con la finalidad de acabar con cualquier fuente de distracción, al menos auditiva, que pudiera desviar la atención de los alumnos de la cátedra que impartía. El salón en si era una maravilla, una especie de meca para todos aquellos que pretendían aprender algo mas que hacer hojas de cálculo y macros. Estaba acondicionado para albergar a 25 alumnos (no mas, no menos) proporcionándoles a cada uno una computadora Macintosh y una ordinaria PC en la cual pudieran “experimentar”… (“siempre hacen falta Conejillos de Indias” les decía siempre que alguno preguntaba por la extraña combinación), también existía la posibilidad de que cualquier alumno llevara su propio equipo.
Al fondo del salón se observaba, bajo una protección de plexiglás, una vieja PC la cual solamente tenia adherida una etiqueta la cual rezaba: “Exención del examen final si logras que esta máquina corra durante dos semanas, sin presentar ningún error, con el Sistema Operativo Windows Vista”, hasta la fecha ningún estudiante había sido capaz de lograr tal hazaña.
Al frente del salón se encontraba una gran ventana de 2.5 mts. de alto por 8 mts. de largo la cual estaba orientada hacia los volcanes y parte del bosque en el cual se localizaba el colegio. Sucedía que dicho ventanal había sido hecho bajo especificaciones muy precisas de los mismísimos Manato y FoxTrot, se componía de dos cristales blindados, entre los cuales se encontraba una capa de líquido que, a manera de pantalla de cristal líquido, al ser estimulado eléctricamente se obscurecía casi en su totalidad, además que por esta característica el mismo ventanal podía ser utilizado como proyector. Se decía que Manato había no pedido, sino exigido una ventana de estas características debido a que sufría de una pequeña claustrofobia, si por él hubiera sido hubiera pedido dar sus clases al aire libre, lo cual como el mismo sabía era algo prácticamente imposible… se manejaban equipos que el mismo gobierno hubiera siquiera soñado con poseer.
No hay plazo que no se cumpla ni fecha que no llegue, así que como todas y cada una de las mañanas, y en especial ésta, la de inicio de curso, que las clases comenzaban en IMAP puntualmente a las 7:00 am. Manato disfrutaba haciendo correr a sus alumnos a sabiendas de que entrando él a su salón, nadie mas podía entrar; los trabajos, tareas y demás menesteres debían estar registrados en la bandeja de entrada de su correo electrónico a mas tardar a las 0:00 (hora local); la limpieza, no solo en sus trabajos, sino también personal era algo que exigía de sobremanera, no importaba si iban en fachas, con jeans desgastados, playeras geek, zapatos Converse o incluso perforaciones, pero si algo detestaba Manato en sus alumnos era la falta de higiene. Los alimentos dentro del salón estaban definitivamente prohibidos (con excepción de botellas con tapas anti-spill conteniendo solamente agua purificada o mineral). Este nivel de exigencia era necesaria ya que la tarea de Manato era preparar a sus alumnos para su siguiente nivel de aprendizaje con FoxTrot, el cual exigía nada menos que perfección en los estudiantes que él elegiría como sus pupilos. Si un alumno recibía instrucción por parte de FoxTrot prácticamente aseguraba su inserción directa en alguna compañía desarrolladora de alto nivel. La firma de FoxTrot era una tarjeta de presentación que podía abrir prácticamente cualquier puerta en el ámbito laboral.
6:58 am y Manato ya se dirigía hacia el ya famoso Salón 101, el cual se encontraba justo al lado del Room 201, en el cual se daba la clase de Inglés Técnico impartido por Delta, profesora de 23 años la cual había llegado con bastantes cartas de recomendación, una preparación académica excepcional y una sonrisa de aquellas que acaban con gobernantes, tiranos y dictadores. –“Deja su currículum de lado, ¡¿Es que acaso no has visto que esta como quiere?! ¡Está divina!” les decía Alfa a sus compañeros cuando les informaba del ingreso a la cartera de docentes de Delta.
Manato había comenzado a desarrollar cierto crush por Delta, la cual todas las mañanas al pasar éste por su salón, le dedicaba la mas dulce de sus sonrisas. Si, definitivamente: La vida era buena…
Manato se desperezó, apuró las cortinas y con un movimiento mas holgazán que hábil las abrió de par en par para dejar que los primeros rayos de sol atravesaran por el cristal templado de 10mm que había pedido específicamente para todas y cada uno de las ventanas con las que contaba el edificio de dos plantas… solo así era posible tener el lujo de ventanas en aquel lugar cuya temperatura en invierno podía caer a menos de 15 grados bajo cero, o castigarlas a mas de 40 grados en verano mientras que en el interior se gozaban de agradables 21º durante todo el año.
Este lugar era mejor conocido como el IMAP, Instituto México-Americano de Preparación. La escuela más importante e influyente en lo que se refería a la instrucción de nuevos talentos que servirían mas adelante al progreso de su propia patria…
“La computación es el futuro” era lo que siempre repetía Omega a sus colegas Alfa, Manato y FoxTrot, con quienes después de buscar por meses y meses un lugar donde poder enclavar una institución como ellos la habían estado planeando, se encontraron con una vieja Hacienda ubicada a unos perfectos 50 Km. de la ciudad. Se aplicaba el adjetivo “perfecto” ya que dicha institución contaba con todas las comodidades necesarias para que los padres pudieran abandonar (si así lo deseaban) durante semanas, meses o incluso años a sus hijos, con la esperanza de que las altas colegiaturas que ahí se pagaban fructificaran en algo mas que proveerles de un simple “informático” mas… de los cuales ya estaba plagado éste país. No, lo que se buscaba era que sus hijos fueran algo mas que meros oficinistas o capturistas de datos trabajando para alguna institución gubernamental, eso en el mejor de los casos, sino verdaderos genios en el uso de las computadoras, individuos capaces de no solo comprender el funcionamiento y alcance de una Computadora Personal, sino ir mas allá.
El lugar había fungido anteriormente como propiedad de uno de los narcotraficantes mas poderosos de todo Sudamérica. Se trataba de una Hacienda localizada en la salida de la Ciudad con rumbo hacia el oriente, la cual contaba con todos los servicios, tales como luz, telefonía, agua potable y drenaje (las fosas solo se utilizaban cuando se requería de ocultar algún cuerpo), además de conexión vía satelital a Internet. Disfrutaba también de una pista de aterrizaje de tierra, la cual obviamente había sido zanjeada por el ejército cuando la policía federal se hizo del lugar, Omega logró adquirir dicho lugar en un remate organizado por dicha institución. En cuanto llegaron, la imagen de los cuatro fue la de derribar aquel lugar y construir un edificio con grandes paredes, grandes ventanales, columnas, y el que en su momento llegaría a ser el famoso techo de cristal templado que cubría el comedor de la institución. Un premio mayor de la lotería, los ahorros de toda la vida y una cuantiosa herencia desaparecieron en un lapso de 9 meses para dar luz a el gran mounstro en que se había convertido el plantel. Habitaciones para los alumnos que decidieran quedarse en el internado, baño comunitario con agua caliente a cualquier hora, un comedor que daba albergue a excelentes chefs apenas egresados de sus facultades (“son aun explotables” decía Manato con cierta sorna), equipos de punta, un ambiente minimalista por mas elitista, no por la considerable suma de dinero que ahí se pagaba a manera de colegiatura, sino por la calidad de alumnos que fueron llegando al instituto con la promesa de una educación, por fin, a la altura de sus necesidades. La vida era buena…
Manato terminó de bañarse, peinarse y solo después de ataviarse con una camisa Claiborne (un regalo del mismo FoxTrot y la cual le cambió para siempre sus hábitos de vestir), pantalón oscuro y zapatos, además de su nuevo reproductor de MP3, se dirigía a enfrentar a los que consideraba más peligrosos que cualquier ejército entrenado en Afganistán o Israel, mas peligroso aun que cualquier grupo militar o paramilitar subversivo al gobierno de su país y mas mortal que una avanzada dirigida por Beatrix Kiddo : sus alumnos.
“Salón 101” era lo que se leía en la puerta que, como todo el salón, había sido diseñada a manera de tableros con huecos que aislaban todo el ruido exterior, esto con la finalidad de acabar con cualquier fuente de distracción, al menos auditiva, que pudiera desviar la atención de los alumnos de la cátedra que impartía. El salón en si era una maravilla, una especie de meca para todos aquellos que pretendían aprender algo mas que hacer hojas de cálculo y macros. Estaba acondicionado para albergar a 25 alumnos (no mas, no menos) proporcionándoles a cada uno una computadora Macintosh y una ordinaria PC en la cual pudieran “experimentar”… (“siempre hacen falta Conejillos de Indias” les decía siempre que alguno preguntaba por la extraña combinación), también existía la posibilidad de que cualquier alumno llevara su propio equipo.
Al fondo del salón se observaba, bajo una protección de plexiglás, una vieja PC la cual solamente tenia adherida una etiqueta la cual rezaba: “Exención del examen final si logras que esta máquina corra durante dos semanas, sin presentar ningún error, con el Sistema Operativo Windows Vista”, hasta la fecha ningún estudiante había sido capaz de lograr tal hazaña.
Al frente del salón se encontraba una gran ventana de 2.5 mts. de alto por 8 mts. de largo la cual estaba orientada hacia los volcanes y parte del bosque en el cual se localizaba el colegio. Sucedía que dicho ventanal había sido hecho bajo especificaciones muy precisas de los mismísimos Manato y FoxTrot, se componía de dos cristales blindados, entre los cuales se encontraba una capa de líquido que, a manera de pantalla de cristal líquido, al ser estimulado eléctricamente se obscurecía casi en su totalidad, además que por esta característica el mismo ventanal podía ser utilizado como proyector. Se decía que Manato había no pedido, sino exigido una ventana de estas características debido a que sufría de una pequeña claustrofobia, si por él hubiera sido hubiera pedido dar sus clases al aire libre, lo cual como el mismo sabía era algo prácticamente imposible… se manejaban equipos que el mismo gobierno hubiera siquiera soñado con poseer.
No hay plazo que no se cumpla ni fecha que no llegue, así que como todas y cada una de las mañanas, y en especial ésta, la de inicio de curso, que las clases comenzaban en IMAP puntualmente a las 7:00 am. Manato disfrutaba haciendo correr a sus alumnos a sabiendas de que entrando él a su salón, nadie mas podía entrar; los trabajos, tareas y demás menesteres debían estar registrados en la bandeja de entrada de su correo electrónico a mas tardar a las 0:00 (hora local); la limpieza, no solo en sus trabajos, sino también personal era algo que exigía de sobremanera, no importaba si iban en fachas, con jeans desgastados, playeras geek, zapatos Converse o incluso perforaciones, pero si algo detestaba Manato en sus alumnos era la falta de higiene. Los alimentos dentro del salón estaban definitivamente prohibidos (con excepción de botellas con tapas anti-spill conteniendo solamente agua purificada o mineral). Este nivel de exigencia era necesaria ya que la tarea de Manato era preparar a sus alumnos para su siguiente nivel de aprendizaje con FoxTrot, el cual exigía nada menos que perfección en los estudiantes que él elegiría como sus pupilos. Si un alumno recibía instrucción por parte de FoxTrot prácticamente aseguraba su inserción directa en alguna compañía desarrolladora de alto nivel. La firma de FoxTrot era una tarjeta de presentación que podía abrir prácticamente cualquier puerta en el ámbito laboral.
6:58 am y Manato ya se dirigía hacia el ya famoso Salón 101, el cual se encontraba justo al lado del Room 201, en el cual se daba la clase de Inglés Técnico impartido por Delta, profesora de 23 años la cual había llegado con bastantes cartas de recomendación, una preparación académica excepcional y una sonrisa de aquellas que acaban con gobernantes, tiranos y dictadores. –“Deja su currículum de lado, ¡¿Es que acaso no has visto que esta como quiere?! ¡Está divina!” les decía Alfa a sus compañeros cuando les informaba del ingreso a la cartera de docentes de Delta.
Manato había comenzado a desarrollar cierto crush por Delta, la cual todas las mañanas al pasar éste por su salón, le dedicaba la mas dulce de sus sonrisas. Si, definitivamente: La vida era buena…
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