viernes, noviembre 02, 2018
miércoles, octubre 31, 2018
Un autor famoso de mi país
Todo es Posible en la Paz fue el lema de la olimpiada cultural en los Juegos Olímpicos de 1968. Es también el título del libro de Alejandro Toledo editado por la UAM. En él hace una crónica de la relación que tuvieron los Juegos con el Movimiento Estudiantil y detalla los logros de los atletas mexicanos, como el caso del Sargento Pedraza que al ganar la plata perdió.
Si no existieran libros sobre el '68 la industria editorial mexicana estaría en crisis y Alejandro Toledo no es famoso, pero Todo es Posible en la Paz no se enfoca en la noche de Tlatelolco ni en los acontecimientos previos sino a la olimpiada, aunque el último capítulo está insufrible leí este libro porque en la biblioteca Vasconcelos no estaba disponible el que quería.
Si no existieran libros sobre el '68 la industria editorial mexicana estaría en crisis y Alejandro Toledo no es famoso, pero Todo es Posible en la Paz no se enfoca en la noche de Tlatelolco ni en los acontecimientos previos sino a la olimpiada, aunque el último capítulo está insufrible leí este libro porque en la biblioteca Vasconcelos no estaba disponible el que quería.
El diseño de la paloma de la paz de los Juegos Olímpicos #México68 fue creado por Pedro Ramírez Vázquez, presidente del Comité Organizador. Toda la imagen al rededor del evento estaba orientada a subrayar la idea de que todo es posible en la paz. #SoyDeporteUNAMMX68 @COM_Mexico pic.twitter.com/PxTpwJAO4O— Deporte UNAM (@DeporteUNAM) October 11, 2018
martes, octubre 02, 2018
Yo Acuso
Acribillados y muertos en un mitin popular.
Tlatelolco, Plaza de las Tres Culturas.
De pie, la muerte impera en el imperio mexicano.
Hay reos de genocidio.
Llevo conmigo la batalla de 629 jóvenes que habían cesado de resucitar.
Mis muñecas se doblan muriéntes en la trinchera de sus gestos.
Llevo conmigo los cuerpos infantiles rotos contra las baldosas y que ha regresado el viento.
La sangre de sus cuerpos rotos contra las baldosas, qué el que sabe del sabor del crimen no ha podido hundir en la porosidad de la sal.
Tlatelolco pisotea la frente y degolla la cabeza que estremece los gritos.
¡Yo acuso!
Yo acuso a las miras exactas, idiotas de nacimiento tratando de tomar el partido de perdonar a la naturaleza vomitando vivamente su profecía de antropofagia.
Yo acuso a los muros que equivocaron el futuro y fueron la agonía, haciendo nupcias entre la luz pétrea del obús y las espaldas rodeadas de carne adolescente.
Yo acuso al cemento donde se cumplieron las puertas de la muerte boca abajo y a las azoteas, panteones de enterrados vivos y a bramidos de ciervos.
Yo acuso a la fosa común y a los incineradores y a la piedad sobre los ojos.
Y acuso al hoyo como un lobo sobre la esperanza y siempre sólo en busca de su imagen completa.
Yo acuso al 2 de octubre que quizo ser 2 de noviembre mexicano.
Yo acuso a las páginas de los diarios, ¡vaya un carcelero para despedir el recuerdo largo, terrible y arreglar la época de nuevo!
Yo acuso a los planos sobre el escritorio y al ruido de la silla ejecutiva, atornillada a la emboscada y a la desesperanza.
Yo acuso al edificio seco de piedra donde se renueva la palabra legal y el último pensamiento y el grito que dijo: "el responsable soy yo" y la garganta y la lengua y la pareja que lo engendra y lo hizo posible.
Yo acuso a la lista de desaparecidos, a los proyectiles, a los vehículos, a los frigoríficos, a los heridos con su carga, al campo que custodia la paz convertido en campo de concentración 68.
Yo acuso a mi país por no lanzar sus cuerpos como cuchillos afilados y acometer como mariposas heridas por las calles.
/*Texto de Leopoldo Ayala*/
Tlatelolco, Plaza de las Tres Culturas.
De pie, la muerte impera en el imperio mexicano.
Hay reos de genocidio.
Llevo conmigo la batalla de 629 jóvenes que habían cesado de resucitar.
Mis muñecas se doblan muriéntes en la trinchera de sus gestos.
Llevo conmigo los cuerpos infantiles rotos contra las baldosas y que ha regresado el viento.
La sangre de sus cuerpos rotos contra las baldosas, qué el que sabe del sabor del crimen no ha podido hundir en la porosidad de la sal.
Tlatelolco pisotea la frente y degolla la cabeza que estremece los gritos.
¡Yo acuso!
Yo acuso a las miras exactas, idiotas de nacimiento tratando de tomar el partido de perdonar a la naturaleza vomitando vivamente su profecía de antropofagia.
Yo acuso a los muros que equivocaron el futuro y fueron la agonía, haciendo nupcias entre la luz pétrea del obús y las espaldas rodeadas de carne adolescente.
Yo acuso al cemento donde se cumplieron las puertas de la muerte boca abajo y a las azoteas, panteones de enterrados vivos y a bramidos de ciervos.
Yo acuso a la fosa común y a los incineradores y a la piedad sobre los ojos.
Y acuso al hoyo como un lobo sobre la esperanza y siempre sólo en busca de su imagen completa.
Yo acuso al 2 de octubre que quizo ser 2 de noviembre mexicano.
Yo acuso a las páginas de los diarios, ¡vaya un carcelero para despedir el recuerdo largo, terrible y arreglar la época de nuevo!
Yo acuso a los planos sobre el escritorio y al ruido de la silla ejecutiva, atornillada a la emboscada y a la desesperanza.
Yo acuso al edificio seco de piedra donde se renueva la palabra legal y el último pensamiento y el grito que dijo: "el responsable soy yo" y la garganta y la lengua y la pareja que lo engendra y lo hizo posible.
Yo acuso a la lista de desaparecidos, a los proyectiles, a los vehículos, a los frigoríficos, a los heridos con su carga, al campo que custodia la paz convertido en campo de concentración 68.
Yo acuso a mi país por no lanzar sus cuerpos como cuchillos afilados y acometer como mariposas heridas por las calles.
/*Texto de Leopoldo Ayala*/
domingo, septiembre 30, 2018
Una obra de un autor clásico
El Extraño Caso de Benjamin Button es una película de David Fincher de 2008 y pocos saben que está basado en un libro. La realidad es que la película y el libro nada tienen en común salvo el título, la premisa y y el nombre del protagonista pues la historia es completamente diferente.
El libro fue escrito por F. Scott Fitzgerald y mas bien es un cuento corto que publicó en 1922. En el cuento Benjamin vive con su padre y lo atormenta, se casa con la chica de la que se enamora y tiene un hijo con ella, siendo este quien lo cuida al final de sus días pues su esposa lo deja.
Tres años después, Fitzgerald escribió El Gran Gatsby.
El libro fue escrito por F. Scott Fitzgerald y mas bien es un cuento corto que publicó en 1922. En el cuento Benjamin vive con su padre y lo atormenta, se casa con la chica de la que se enamora y tiene un hijo con ella, siendo este quien lo cuida al final de sus días pues su esposa lo deja.
Tres años después, Fitzgerald escribió El Gran Gatsby.
"An almost chemical change seemed to dissolve and recompose the very elements of his body. A rigour passed over him, blood rose into his cheeks, his forehead, and there was a steady thumping in his ears. It was first love." F. Scott Fitzgerald, The Curious Case of Benjamin Button— F. Scott Fitzgerald (@F_ScottFitz) March 21, 2018
viernes, septiembre 07, 2018
Acapulco en su Tinta Vol. II
Encontré este libro en el librero de mi papá y me lo llevé de vacaciones a Acapulco para leerlo en la playa y sentirme en ambiente. Son 12 cuentos que se desarrollan en el puerto y participaron en el concurso literario Acapulco en su Tinta.
Esta edición es del 2012, de la segunda edición del concurso que hasta la fecha lleva ya 8 ediciones!
La verdad el cuento ganador no me pareció tan bueno, quizá porque es como de fantasmas y hay otros que retratan de manera más realista las aventuras de los habitantes del puerto tocando temas como el narcomenudeo, la burocracia y la pobreza.
En mi opinión el cuento de El Fantasma de la Quebrada debió haber ganado pues mezcla tanto elementos fantásticos como populares y hasta hace que den ganas de visitar los lugares en los que se desarrolla.
Esta edición es del 2012, de la segunda edición del concurso que hasta la fecha lleva ya 8 ediciones!
La verdad el cuento ganador no me pareció tan bueno, quizá porque es como de fantasmas y hay otros que retratan de manera más realista las aventuras de los habitantes del puerto tocando temas como el narcomenudeo, la burocracia y la pobreza.
En mi opinión el cuento de El Fantasma de la Quebrada debió haber ganado pues mezcla tanto elementos fantásticos como populares y hasta hace que den ganas de visitar los lugares en los que se desarrolla.
El cuento ganador y aquellos que el jurado seleccione serán publicados en la Antología #Acapulco en su Tinta II http://t.co/IQ2zjziD— Gobierno de Guerrero (@Gob_Guerrero) May 11, 2012
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