martes, enero 12, 2021

20 cosas que hice en 2020

  1. Empecé a trabajar en el equipo de Navigate
  2. Empecé clases de alemán
  3. Perdí a mi padre después de un mes en el hospital
  4. Entramos en cuarentena por la COVID-19
  5. Vimos (2 veces) Frankenstein de Danny Boyle por internet
  6. Tomé clases virtuales de guitarra
  7. Volví a jugar Animal Crossing
  8. Fuimos a La Marquesa por fresas con crema y luego con Carlita
  9. Aprendí sobre Sistemas Complejos
  10. Cambié mi iPhone SE
  11. Hice el programa especializado de Futures Thinking en Coursera
  12. Cambié de compañía porque Globant compró a gA
  13. Me recertifiqué como ScrumMaster 
  14. Doné sangre 2 veces
  15. Aprendí a cocinar (las recetas las anoto en un cuaderno)
  16. Compramos una mesa en IKEA
  17. Jugamos juegos de mesa en ella
  18. Volví a correr con constancia
  19. Seguí a los Seahawks toda la temporada
  20. Organizamos la cena de Navidad

miércoles, diciembre 30, 2020

Carrera Playamar

Las vacaciones de invierno son para pasarlas en Acapulco y la tradición era cerrar el año con la Carrera Playamar que se celebraba cada 30 de diciembre en la carretera a Barra Vieja.

La primera vez que participamos, me quedé muy cerca de mi PR pero no pude mejorarlo porque por algún motivo me dieron muchas ganas de orinar a la mitad de la carrera.


La última vez que corrimos, obtuve mi peor marca. Esto fue por llegar a la carrera sin haber corrido constantemente por casi un mes.


La ruta aparentemente es muy fácil, 5 kilómetros de ida y 5 de regreso sobre la carretera pero la inclinación juega un papel importante porque el regreso es de subida y a media carrera el sol está de frente. Además, la carretera está entre Playa Bonfil y la Laguna de 3 Palos lo cual hace que haya muchísima humedad.

Si el próximo año la pandemia lo permite me gustaría al menos correr en menos de una hora. Este año en honor a la Carrera Playamar, salimos a correr 5 kilómetros en el fraccionamiento.

domingo, junio 28, 2020

Animal Crossing: Capitalist Utopia

Animal Crossing es un videojuego que Nintendo desarrolló en 2001 y que, a pesar de tener varias versiones, alcanzó una popularidad sin precedentes en 2020 a causa de la cuarentena mundial provocada por la pandemia de COVID-19.

Al ser de un simulador social, la versión actual de Animal Crossing: New Horizon ha ayudado a los jugadores a realizar muchas de sus actividades recreativas de manera virtual y por lo tanto a soportar el encierro que al momento de este post está por alcanzar los 100 días.

La versión que yo tengo se llama Wild World (2005), es para el Nintendo DS, tiene música fabulosa y empecé a jugar por el mismo motivo que todos. A pesar de que no puedo jugar en línea porque Nintendo discontinuó su servicio de Wi-Fi Connect es como vivir en una utopía.


Como dice Yuval Noah Harari en su libro Homo Deus, el juego gira en torno a la inversión y al crecimiento: el jugador empieza endeudado y tiene que recolectar cosas para vendérselas a su acreedor y pagarle. Una vez que paga su hipoteca, el ciclo empieza de nuevo pues ahora hay que pagar una ampliación para la casa y así sucesivamente.

Pero gracias a la colaboración con los otros aldeanos el jugador puede obtener frutas para plantar árboles e incrementar sus ganancias, pues estas frutas se venden 5 veces más caras que la fruta nativa. Hay otros mecanismos para obtener dinero en el juego pero este me pareció el más interesante porque, además de fortalecer los lazos con los otros personajes, implica la confianza del jugador en el futuro.

Si mando una carta, ¿recibiré la fruta que quiero? Una vez que la tenga, ¿florecerá si la planto? En caso de que sí, podré vender tres frutas cada tres días o plantar más árboles y empezar este ciclo nuevamente.

Al momento sólo me faltan dos frutas, de las cuales una es un coco que llega de manera aleatoria a la playa. Así que voy a terminar este post e iré a esperar pacientemente a que aparezca nuevamente porque el que me llegó hace un mes no se dió en el lugar donde lo planté.