viernes, enero 27, 2017

Un libro de un género que nunca hayas leído

100 mitos de la historia de México es el tipo de libros que le gusta leer a mi papá. Me gustó tener que tomar notas y hacer una línea de tiempo para recordar los diferentes periodos históricos por los que ha pasado México.

El libro no se tiene que leer en órden y me deja anécdotas para comentar y discutir las efemérides que nos dan (a veces) días de asueto.

martes, noviembre 22, 2016

Closer to the NFL

Ayer se jugó en México el primer partido de Monday Night Football fuera de Estados Unidos y tuve la fortuna de asistir. Me sentí más cerca de la NFL que nunca, pero luego recordé que en los últimos 2 años realmente no he estado tan lejos.

Desde participar en el NFL Touchdown Tour en 2014 hasta conocer a Ray Lewis en 2015. El año pasado, Ray Lewis vino a México a promocionar la línea oficial del NFL Combine. Pero entre que los precios eran demasiado altos y los colores no me parecían tan atractivos nunca compré nada.

Este "Buen Fin" pude encontrar prendas que de no haber estado en oferta jamás habría pensado en comprar y ahora me siento más cerca de la NFL que nunca.


lunes, agosto 29, 2016

La carrera de la innovación

Un factor que me motiva a ser constante en el running es el uso de dispositivos que almacenan datos y generan métricas sobre mi desempeño. Al principio corría utilizando un iPod y un sensor Nike+ en el tenis y poco a poco fui evolucionando hasta correr sólo con un reloj.

Eso ha sido para mi la innovación, ir de más a menos pero sin dejar de estar conectado. Al principio compartía cada carrera en mis redes sociales y era partícipe del mantra de "si no lo compartes no cuenta". Este año los organizadores se esforzaron mucho para desarrollar una app para compartir tu trayecto en Facebook y permitir que tus amigos te siguieran, ¡como en el 2012!


Hoy me siento orgulloso de que mi mantra cambió a "menos es más" y prefiero que la comunidad me reconozca por mi esfuerzo y no por las carreras que comparto en redes sociales.



miércoles, julio 20, 2016

Blade Runner Reality CDMX

Por más que quiera, nunca tendré una experiencia de China Town real en una ciudad donde el Barrio Chino es una humilde cuadra peatonalizada en el Centro, en la cual se concentran cafés de chinos con bufetes de platillos similares y tiendas de baratijas empacadas en celofán y con la leyenda Made in China. Todo es tan pequeño que ni siquiera pudieron instalar el Arco Chino en esta calle (tuvieron que ponerlo en una plaza que está a dos cuadras donde ya no hace sentido) y no tengo problema en recordar los restaurantes a los que mi tío nos llevaba de niños a comer chop suey que ni siquiera es comida china real, sino las sobras que los chinos les vendían a los mineros durante la fiebre del oro en San Francisco.


A photo posted by @leetmaster on

Pero no dejes que esta crítica te engañe, películas como Blade Runner nos enseñaron que el futuro (el presente) es sucio, desordenado, obscuro y que la comunidad de migrantes juega un papel importante en la estética iluminada de luces de neón y nombres chinos. Así, juntando retazos de lugares puedo sumergirme en esta añorada realidad oriental sintética, ignorando las distancias que conectan los puntos pero cumplen el propósito cosmopolita cyberpunk.

El tour empieza en la calle de Dolores para comprar té verde (también americano) de Uncle Lee, de ese que sí tiene cafeína y buen sabor, no como los que venden en el supermercado (aunque aquí también hay). De nada sirven los dos meses de chino que estudie porque nadie habla un carajo de mandarín y afuera de la tienda está un señor con una olla de tamales ofreciendo la última novedad del barrio: el pan al vapor de sabores (¿estamos en la Frikiplaza?).
A como los da? 
A quince, joven. 
!Déme 10!
Así no se puede obtener la certificación de idioma otorgada por el papá de Eric, cuyo requisito principal es acudir a uno de estos restaurantes y ordenar todo en chino. También me ofrecen un te de tapioca (cassava roots) porque ya les llegó la máquina para sellar los vasos, pero no, ya tuvimos bastante con la fiebre de los Globos de Cantolla hace 2 años y quién sabe que traerán después.

Vamos a comer a otro lado, aunque tal vez regrese a probar el bufete de 50 pesos o el que ofrece barra de sushi.

Ojalá pudiéramos trasladarnos al Metro como electricidad o cerrar los ojos para no ver todo lo no chino de los alrededores, solo abriría un ojo para ver el arco y luego nada. A menos que fuera noche de películas porque en ese caso el Palacio Chino es destino obligado. Este cine fue adquirido por Grupo México en los noventas y convertido en Cinemex. Se agradece que conservaran el tema y el nombre agregándole los elementos de modernidad que caracterizaron a la marca en ese momento y se agradecería más que proyectaran Blade Runner uno de estos días.

A tres estaciones de donde celebraron el año del mono con bailes, adornos y galletas de la fortuna, lejos ya del Centro y del Barrio está el café de chinos Loon Chiy que siempre ha estado a la salida del metro Guerrero (ya sea en la linea 3 como antes o en la B como ahora).

Amo este restaurante con su menú de comida china-americana y mexicana, sus porciones abundantes y su precio muy barato. Además de que cierran hasta las 11 de la noche tienen el mejor Lo mein y ponen películas de Sci-Fi Channel, ideales para terminar este día recorriendo el lado oriental de la CDMX.